La economía social y solidaria como propuesta divergente ante el modelo de producción lineal
La economía social y solidaria como propuesta divergente ante el modelo de producción lineal
Después
de la revolución industrial iniciada en 1770 hasta 1840, se inició un proceso de transformación económica, social y
tecnológica para la humanidad. El proceso de adelanto tecnológico y científico se ha reforzado en a finales del siglo XX y a en las casi dos décadas del siglo XXI y al margen de los múltiples beneficios de estos procesos, esto también ha significado efectos en la distorsión de los
ecosistemas, la contaminación de la tierra, los océanos y el aire. El desarrollo económico, el adelanto científico y tecnológico ha
sido decisivo para dotar de innumerables beneficios a la humanidad; pero de forma paralela ha
utilizado un sistema de producción lineal que se mantiene hasta la actualidad. El modelo lineal considera la extracción de las materias primas, su elaboración y una vez
terminado su ciclo de vida automáticamente pasar a ser desechados, por otra parte la
producción en gran escala de las industrias han utilizado y utiliza energías en
su mayoría no renovables (combustibles
fósiles) ocasionando un aumento desmedido de los gases contaminantes que
han hecho que la temperatura de la tierra aumente gradualmente, y así el cambio
climático se manifieste con más intensidad. Por este lado, producto de la distorsión de
ecosistemas, la sobreexplotación de recursos y el antropocentrismo, el cual ha considerado a la naturaleza como un medio que el hombre
puede disponer ha ocasionado que en la actualidad nos encontremos frente a una grave crisis climática, que ya tiene efectos en los climas, los glaciares y en los ecosistemas.
De esta forma, las
cuestiones sobre el individualismo, la contaminación y la insostenibilidad del
planeta son puestas en vitrina, y en base a ello la economía solidaria
proporciona sus alcances, procurando enfocar una economía con objetivos
colectivos, teniendo como aspecto primordial el trabajo cooperativo y el
respeto a la naturaleza. En esta perspectiva el ánimo que se tiene con la
economía social y solidaria propone repensar y rediseñar las economías, dotando de
características organizacionales, ecológicas, comunitarias y de desarrollo
integral y armónico con la tierra. Así Askunze
define y connota lo siguiente:
Esta
perspectiva convierte a la Economía Solidaria en una práctica fundamentalmente
transformadora, dado que choca frontalmente con el modelo convencional de la
actividad económica en nuestro mundo, concediendo a las personas, sus
necesidades, capacidades y trabajo un valor por encima del capital y de su
acumulación, a la vez que reivindica un modelo socioeconómico más
redistributivo y equitativo. Esta visión conlleva consecuentemente, el
desarrollo de una serie de valores y un repertorio de prácticas relacionadas
con el empoderamiento de las personas y organizaciones ciudadanas, el impulso
de relaciones basadas en la cooperación y la no competitividad, el desarrollo
de modelos democráticos en la toma de decisiones, la conservación ecológica, la
generación de riqueza e instrumentos financieros en condiciones éticas, el refuerzo
de las capacidades de personas y colectivos especialmente excluidos, la
innovación socioeconómica al servicio del desarrollo local, etc. (Askunze Elizaga, 2007)
En
la misma dimensión de lo planteado en la cita anterior se desprende que la economía social y solidaria pone en
cuestión el sistema de producción actual y otorga al trabajo un valor, el mismo
que se relaciona con la dignidad de la persona y de esta forma se busca corregir
la errónea perspectiva de tener al hombre como el centro del universo, es así
que la ECOSOL busca romper estos paradigmas socialmente aceptados. Entonces la
importancia de la economía solidaria radica en el enfoque comunitario,
equitativo y ambiental para devolver el equilibrio entre la naturaleza, la
tierra y el ser humano. Al respecto de los antecedentes de la ECOSOL Díaz Muñoz menciona que las primeras
experiencias de economía social, por medio de las mutualidades de trabajadores,
surgieron a comienzos del siglo XIX y para finales este tipo de economía había
impulsado e incorporado ya a las organizaciones cooperativas y a asociaciones
de servicios comunitarios de todo tipo; por su parte, Montoya sostiene que la economía solidaria tiene un carácter
multidimensional, en el sentido de generar alternativas de solución a diversos
problemas. Es un modelo alternativo de y para las mayorías populares, en los
ámbitos económico, social, político, cultural e ideológico, fundamentado en su
propio esfuerzo organizativo y solidario, que tiene como finalidad resolver sus
problemas ambientales, de pobreza y exclusión social, tanto en el campo, como
en la ciudad y contribuir a la eliminación de las causas que las generan. (Montoya, 2011, pág. 38).
Teniendo
en cuenta lo mencionado con anterioridad es posible afirmar que la economía
solidaria busca que las personas se integren y que puedan cooperar como
comunidad, en otras palabras es una versión contraria al individualismo que
predomina en el mundo. Por otra parte, la ECOSOL concede a las personas, sus
capacidades y el trabajo por encima del capital y de su acumulación lo que
denota un desarrollo de actividades económicas con aporte global e interés
general, al respecto Díaz Muñoz
afirma:
La
economía solidaria mediante un don, al romper el interés individual y poniendo
principio la búsqueda del interés general, se pone como principio básico el
bien común por encima del bien propio, con ello la economía se vuelve política,
democrática. La solidaridad se economiza significa que, mediante contra – don,
la reciprocidad de unos con otros, administrada. Institucionalizada e
incluyente con todos. (Díaz Muñoz, 2015, pág. 43)
Además
de lo ya mencionado sobre la economía solidaria es importante se tenga en
cuenta los principios, para su abordaje, el
portal web de economía solidaria, nos brinda los seis principios[1] de
la economía solidaria, los cuales se describen a continuación:
1. Principio de Equidad:
La economía solidaria considera justicia en la igualdad, es decir todas las
personas son sujetos de dignidad. Una sociedad justa, donde los seres humanos
se reconocen mutuamente como iguales en derechos, y considera las diferencias
que pueda haber en un grupo, buscando satisfacer cada una de ellas.
2. Principio de Trabajo:
El trabajo es un principio fundamental, y su aporte tiene que ver con el
cuidado de las personas, en especial el trabajo realizado por las mujeres. Es
importante plasmar el objetivo de recuperar la dimensión humana, social,
económica, política y cultural para lograr el pleno desarrollo de capacidades.
3. Principio de sostenibilidad
ambiental: La actividad productiva y económica que promueve la
economía solidaria está relacionada con la naturaleza, por ello nuestra alianza
con ella y el reconocimiento de sus derechos es el punto de partida.
4.
Principio de cooperación: Según el portal de economía solidaria es posible construir
de forma colectiva un modelo de sociedad que tenga como prioridad un modelo
local armónico, relaciones justas, igualdad, confianza, trasparencia y respeto
5. Principio de sin fines lucrativos:
El
modelo económico que se persigue tiene como finalidad el desarrollo integral,
colectivo e individual de las personas, y como medio, la gestión eficiente de
proyectos económicamente viables, sostenibles e integralmente rentables, cuyos
beneficios se reinvierten y redistribuyen.
6. Principio de compromiso con el entorno: El compromiso de la economía solidaria es con el entorno se concreta en la participación en el desarrollo local sostenible y comunitario del territorio.
Es
importante mencionar que los principios son los que dan un matiz especial, solidario,
ético y de dignidad a la economía social y solidaria. Además significan la
síntesis de la economía solidaria, dan elementos importantes para trasmitir la
teoría y hacer que guarde sentido la propuesta, a la vez se opte por la ECOSOL
teniendo al trabajo como centro de la economía y por ese lado Jorge Luis Coraggio, hace una relación
interesante con el Buen Vivir, en donde el trabajo no es útil simplemente para
producir más, sino para vivir bien como
un ejercicio colectivo para “convivir bien” al respecto: “El ser
humano, al ser el centro de la atención, según mandato constitucional, es el factor
fundamental de la economía. El mundo del trabajo en el Buen Vivir forma parte
fundamental de la economía solidaria, entendida también como la economía del
trabajo”. (Coraggio, 2011, pág. 19)
De
manera general la ECOSOL plantea una revisión del estilo de vida y nos invita a
valorar la naturaleza teniendo en cuenta las equidades y los equilibrios y Coraggio considera que las organizaciones
de la economía social pueden ser denominadas “empresas”, pero no son empresas
capitalistas “con rostro social o humano”. Su lógica es otra: contribuir a
asegurar la reproducción con calidad creciente de la vida de sus miembros y sus
comunidades de pertenencia o, por extensión, de toda la humanidad. De este modo
la ECOSOL se posiciona como una propuesta
divergente y mantiene un enfoque colectivo que involucra la búsqueda del bien
común y la sostenibilidad ambiental para lograr calidad de vida y bienestar de
todos los seres vivos, teniendo como premisa el cuidado del ambiente.
Felipe Vega
Lima 14 de Diciembre de 2018
Bibliografía
Askunze
Elizaga, C. (2007). Economía Solidaria. Bilbao: REAS. Obtenido de
https://www.economiasolidaria.org/sites/default/files/ecosol_dic_ed.pdf
Coraggio,
J. L. (2011). Economía social y solidaria. Ediciones Abya-Yala: Quito. Obtenido
De:http://www.dhl.hegoa.ehu.es/ficheros/0000/0824/Coraggio_ESS_Trabajo_antes_que_capital.pdf
Díaz
Muñoz, J. G. (2015). Economías solidarias en América Latina. Guadalajara:
Instituto
Tecnológico
y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Obtenido de https://cpalsocial.org/documentos/401.pdf
Montoya,
A. (2011). Manual de economía solidaria. San Salvador: CDC. Obtenido de:https://www.economiasolidaria.org/sites/default/files/reaslibrary/attachments/76._Manual_de_Economia_Solidaria.pdf
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